Sobre Mí
- Sobre Mí
MARTIN BENEITEZ
Artista
No sé si alguna vez elegí ser artista. Creo que fue una manera de resistir: de no seguir el ritmo que el mundo pedía. Mucho tiempo intenté responder a un mandato ajeno, hasta que entendí que ese ritmo no era mío. Necesitaba otra cadencia. Una más humana.
Me fui de la gran ciudad y me mudé a San Luis. No fue fácil, pero fue coherente. No podía hablar de naturaleza viviendo rodeado de cemento. Necesitaba habitar el mismo territorio que quería fotografiar. Cuando hice ese movimiento, todo empezó a ordenarse: la obra, el camino, la vida.
La cámara dejó de ser una herramienta para viajes y se volvió una forma de estar. Fotografiar para mí no es observar: es entrar en relación. Hay un instante en el que uno deja de mirar desde afuera y empieza a formar parte del paisaje. Ahí la fotografía me sucede.
Vivir de lo que uno ama no es lineal. Hay ciclos. Pausas que acomodan, decisiones que incomodan, momentos que enseñan. La naturaleza trabaja así; yo también. Crear es aceptar ese ritmo.
Me conmueve lo que pasa sin anunciarse: una luz que se filtra en el ambiente, un cóndor que aparece a lo lejos. La magia no está en lo que vemos, sino en la forma en que algo nos toca cuando sucede.
Mi obra no habla solo de paisajes o animales. Habla de la condición humana: del deseo de sentirse parte de algo más grande, de la necesidad de encontrar un lugar donde uno pueda aflojar y estar presente. Si mis imágenes permiten ese encuentro, entonces valen.
Mientras algo en mí siga sorprendiéndose, voy a seguir saliendo a buscar estos momentos.
- Relación & Territorio
Mi relación salvaje
Convivo con el territorio que retrato. De esa relación nace mi manera de fotografiar.
LA MIRADA QUE CULTIVO
Para mí, fotografiar es estar presente. No salgo a buscar imágenes: salgo a encontrarme con lo que la naturaleza decida mostrar. La cámara es una forma de escuchar, no de controlar. Trabajo desde la relación: del momento en que dejo de estar afuera y el entorno me deja formar parte.
LO QUE ME MUEVE
Me mueve bajar un cambio y mirar mejor. Fotografiar me ordena: me devuelve calma, curiosidad y una manera honesta de habitar el tiempo. Retrato paisajes y vida salvaje porque me recuerdan que todo está vivo, afuera y adentro, aun cuando no pasa nada.
LO QUE RESPETO
La presencia
Estar es más importante que hacer. No fuerzo nada. Solo atiendo al instante que la naturaleza quiera ofrecer.
El tiempo
Nada ocurre cuando yo quiero. Aprendí a esperar, a moverme menos, a escuchar más. La fotografía me enseñó eso.
Lo sutil
Lo que a veces parece insignificante suele ser lo más verdadero. La luz, un gesto, un sonido leve: ahí se esconde todo lo que importa.